Ya de feliz regreso en a casa tras impartir & compartir dos Residencias fotográficas en Aljustrel, lugar que desde hace tiempo se convierte para mí, año tras año, en "El tercer lugar".
¿Una Residencia con poc@s alumn@s y disparando en analógico es ir a contracorriente? Nunca lo he creído de ese modo. Quizás sea porque nací a principios de los 60's y tomé como referencia la música rock tocando en una banda hasta que cumplí los 25. Una banda, cuatro amigos compartiendo aventuras de juventud. A esa edad ya se había colado en mi cuerpo de forma silenciosa e intravenosa "La Fotografía" respirando siempre el aire de libertad que ojalá nunca me abandone.
Como fotógrafo y docente, siempre he renunciado a un sistema basado en el volumen, y nunca correré el riesgo de perder lo que desde el principio, originalmente, dio sentido a mi forma de entender el acto fotográfico: El anhelo de algo más pausado, más intencional, más humano. Tan solo un puñado de fotógraf@s trabajando en analógico para reducir la velocidad sin perder la relevancia. La velocidad no beneficia ni al arte, ni a quienes lo crean. La Residencia como un lugar para trabajar, reflexionar e intercambiar ideas.
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